No acostumbro a viajar al centro de la Ciudad en vehículo por lo estresante que resulta el trafico y todo el ajetreo en el centro histórico, el ir y venir de millones de personas, los gritos de los ambulantes, las sirenas de las patrullas etc., siempre he preferido hacerlo en metro por lo rápido de este tipo de transporte, basta colocarte la cartera en las bolsas delanteras del pantalón para viajar sin temor a un robo –a menos que sea a mano armada, pero eso ya no ocurre con tanta frecuencia en la ciudad-. Sin embargo por cuestiones de trabajo y por tener que transportar algunas cosas pesadas me vi obligado a llevarme mi vehículo, en esta ocasión me dirigía a las oficinas de CONACULTA en Reforma esquina Tamesis, al llegar descubrí que la nueva modalidad de los parquímetros había cambiado, ya no operaba el viejo esquema de colocar la monedita, para pagar el tiempo que ocupas el espacio; en su lugar una maquina como de estacionamiento registraba los pagos cada media hora, te entregaba un ticket de pago con la instrucción de ser colocado en el tablero de tu vehículo, para que sea visto por los agentes encargados de establecer sanciones, y colocar las famosas “arañas” para inmovilizar tu carro.
Coloque el ticket en el tablero sin reparar que la parte visible del mismo había quedado cubierta con una rendijita del aire acondicionado, baje de mi auto y me dirigí a realizar mis actividades quedando registrado mi pago a las 10:04 am. Había concluido mis actividades a las 10:24, me acerque a mi auto dándome cuenta que en él estaba colocada una de esas “arañas” en una de las llantas delanteras, inmediatamente busque la manera de informarme cual era el procedimiento a seguir, para cumplir con mis actividades del día y tener el tiempo suficiente para recoger a mis hijos de la escuela. Me sorprendía que en menos de diez minutos ya tuviera colocado una de esos artefactos, pues la multa marcaba las 10:14, sin embargo me propuse cumplir con mis sanciones por la necesidad de estar de vuelta al sur de la ciudad. La multa indicaba que estaba estacionado sin pagar, multa que pienso podría haber sido condonada ya que existía la manera de comprobar que efectivamente se había hecho el pago correspondiente a esa media hora. Un policía me dio la indicación de caminar 5 cuadras sobre insurgentes sur para llegar a la calle de Niza, lugar donde podría solucionarlo, al llegar me pidieron esperar a una persona que me podía informar sobre mi situación –haber sido multado por no pagar cuando había manera de comprobarlo-, estuve 20 minutos en ese modulo y una mujer molesta –supongo por la carga de trabajo, ya que había estado atendiendo a mucha gente igual de molesta por sus multas-, me indico que ese no era el lugar para pagar esa multa y que me tenía que dirigir a otro modulo ubicado en la calle Rio Poo, del cual no supo darme la dirección ni orientarme en la forma de llegar ese lugar.
Después de caminar otras 15 cuadras hacia el otro modulo finalmente llegue a éste, expuse mi caso y me dijeron que si el policía no había visto la hora de pago del ticket, la multa y la colocación de la “araña” procederían. Comente sobre que podía hacer si tenía manera de comprobar que si había pagado ese tiempo que estuve estacionado, la respuesta de esta chica –esta vez de manera amable- fue que efectivamente tenía la posibilidad de quejarme o denunciar mi caso ante el Tribunal de lo contencioso, y que para ello tendría que elaborar un escrito de lo que había ocurrido (como el que ahora hago) y llevar una serie de documentos que desde luego estaban hasta mi domicilio –solo acostumbro traer mi tarjeta de circulación y mi licencia-, sin embargo, aunque hiciera eso, me solicito que de todas maneras yo tenía que pagar la multa. Una multa que ascendía a $492.00!! ¿Qué no son 5 días de salario mínimos? –Exclame alarmado- la chica me respondió que efectivamente eran cinco días, o sea $180.00, sin embargo había que pagar el retiro de la “araña”, y esa cantidad era de $312.00. Los cargadores de la merced -recordé unos momentos- te piden $40 o $50 por cargar tus bolsas, un peón de albañilería te cobra $200 por un día completo normal de trabajo, algunos fletes de muebles te cobran la entrega a domicilio en $300 o $400. ¿$332.00 por retirar un armatoste de fierro? ¡¡¡¡Es el trabajo mejor pagado que he oído en los últimos días!!!!! –Pense-. Sin embargo me queda claro que es un ingreso al GDF, no es una lana que se queden los policías –en el mejor de los casos-, sino que ingresa por concepto de multas al Gobierno de la Ciudad.
El tiempo me apresuraba mis hijos saldrían de la escuela al sur de la ciudad, en el Ajusco para ser precisos, y yo seguía en ese modulo hasta reforma. Finalmente page mi multa y tome los datos del tribunal de lo contencioso para después solicitar una condonación, porque efectivamente había manera de comprobar que yo había pagado por la media hora que mi vehículo ocupó ese pedazo de calle. Me indicaron que regresara a mi carro y que en 15 minutos estaría retirada la famosa “araña”. Eran ya las 12:00 hrs y llegue a él decidido a esperar para ocuparme posteriormente de mis asuntos, habían pasado 1 hora y media y no había noticias de los tipos responsables de retirar la mentada “araña”. Un policía en bicicleta no supo darme informes, se remitió a decirme que en el papel de la multa venia el teléfono, sin embargo no existía ningún teléfono, al comunicare al 040 me dieron el teléfono de seguridad pública y al comunicarme a esa dependencia no supieron darme los datos de los módulos de pago de ese tipo de multas, finalmente decidí tomar un taxi ($30), y me dirigi nuevamente al modulo sumamente molesto, de ahí advirtieron mi enojo y radiaron a los agentes responsables del retirar la “araña”, al regresar a mi auto pasaron otros 10 minutos para que finalmente la retiraran.
Me sorprende pensar por que, si hay un sistema de registro mediante el cual se enteran los policías sobre el auto que ya pago su multa, para poder retirarle la “Araña”; no hay un sistema para que los mismos policías se enteren de qué auto está pagando su estacionamiento. “Parece un plan con maña” diseñado para que el ciudadano caiga a pagar esas cantidades en multas.
Me preocupa esta situación, los policías de la ciudad privilegian la captura del infractor antes que la atención al mismo, todo el tiempo se ha culpado a “la cultura del mexicano” porque se estacionan en lugares prohibidos, porque se estacionan en doble fila, porque dan mordida, etc., sin embargo, nunca se han puesto a pensar que la actitud de la mayoría de los policías en esta ciudad es de persecutores de las infracciones. Logradas las primeras se dedican a buscar más y así durante todo el día, el policía de la capital es persecutor de infracciones y multas, no es dador de protección no privilegia la información, la recomendación, el acompañamiento y el asesoramiento al ciudadano, no “da la atención” como dicen ellos, sino que busca junto con las grúas y los carritos “ponearañas” a todo a aquel que se descuide y aplicarle una multa o infracción –en el mejor de los casos por que quizá salga “la mordida” en sus nuevas modalidades ante tantas cámaras en la capital-. Las instituciones de seguridad pública deberían avanzar hacia la defensoría del ciudadano, veo el orgullo de muchos policías amontonados todos los viernes a la salida del “torito”, llevando a cientos de conductores con aliento alcohólico, sin embargo la venta de drogas en las colonias populares, los robos a casas habitación, los asesinatos de jóvenes en las madrugadas, las amenazas por bandas locales en muchos barrios, son fenómenos que no enfrentan con astucia y valentía. Nuestros policías se han vuelto agarraborrachos y dadores de multas. ¡Que mas da, es un trabajo más fácil, y les pagan lo mismo!
Nuestra policía debería avanzar hacia la recomendación, invitar de manera decente al ciudadano a cumplir con los reglamentos, a ser consciente de situaciones civiles, a tener criterio propio en la aplicación de la ley, sin embargo prefieren la sordera institucional y la aplicación de la ley por la ley. Seremos gobernados por segunda vez por un representante de la Secretaria de Seguridad Publica, habría que preguntarnos si nuestros gobiernos de izquierda son lo que en algún momento queríamos que fueran, no es casualidad que provengan de esta institución los gobernantes de la izquierda en la capital. Quiero dejar claro que mi anécdota solo da un poco de luz sobre la verdadera actitud de muchos policías de la ciudad, no pretendo generalizar a otras áreas y personas dicha actitud, pero me sentí como si me hubieran quitado mi cartera con $500 en el metro, es decir: ROBADO.
Edgar Villar del Prado, Tlalpan DF mayo del 2012.
Edgar Villar del Prado, Tlalpan DF mayo del 2012.